viernes, 14 de diciembre de 2012

Desencuentros II / Living inquiry

Cuando comencé a querer indagar en el tema del desencuentro quería que me sirviese para profundizar también en que había significado para mi venir a estudiar a Barcelona. Ya que la primera palabra que se me venía a la mente cada vez que pensaba en ello era "Desencuentro".

Comencé pidiendo relatos escritos a conocidos, luego pase a pedirlos directamente en internet.

Al principio la respuesta era muy positiva, el primer día logré más relatos de los que me imaginaba. Me ayudaron a recordar vivencias propias y a reflexionar sobre demasiadas cosas.

Luego hice el trabajo de las manos, y la participación fue algo más escasa... Cada vez me costaba más conseguir relatos... Cuando repetí el trabajo de las manos (Lenguaje corporal) la participación....

Me parecía muy interesantes las repuestas pero también cansa ir detrás de la gente para que te contesten algo que no les cuesta ni un minuto, y cada vez estaba más cansada.

Y de repente hablando con una amiga, se puso a contarme un desencuentro muy gordo que acababa de vivir y entonces me di cuenta de que lo estaba haciendo mal, no era tanto "pedir" relatos como "aprender a escuchar" y buscar la forma de registrarlos.

Un compañero de clase me contó cómo en la escuela vivió 7 años de marginación por diferir de la opinión de una de las "líderes de clase" durante una sesión de plástica en cuarto de primaria.

Otra compañera me contó cómo en primero de carrera un profesor de dibujo le decía cada día muy bien, sigue así, para el último día de clase, decirle que estaba muy floja y no sabía si aprobarla.

Un amigo me narro la experiencia de que en el instituto, cuando hacían grupos para cualquier actividad, tenía que ser la profesora quien le metiera a la fuerza en un grupo, pues nadie quería hacer grupo con él.

Un compañero me contó que en 4º de la ESO el profesor decidió aprobarle solo porque le dijo que quería hacer bachillerato artístico.

Un compañero me contó cómo en primaria cada vez que se equivocaba en la pizarra el profesor le llamaba vago o ignorante. Cómo volvia al pupitre llorando. Pues un error era eso, ignorancia, no aprendizaje.

Mi suegra me contó cómo en la guardería donde trabaja los niños tienen "la hora de la siesta" y el niño que no tiene ese horario de sueño es abroncado y castigado. Es malo, porque no se esta quietecito sin molestar.

Un amigo me contó cómo se sintió al ver a su madre caerse de espaldas y ver como se golpeaba la nuca contra el mueble. Afortunadamente no fue nada, pero por un instante creyó que su madre había muerto.

Otro amigo me contó cómo lleva tiempo buscando trabajo y solo encuentra solicitudes donde se buscan jóvenes titulados de 25 años como máximo y un mínimo de 2 años de experiencia en el sector. Donde la única forma de lograr esa experiencia es trabajando, pero no te permiten trabajar sin ella.

Una "amiga" que no fue capaz de escribirme nada, escribió en un foro cómo se sentía estafada por una oferta de empleo.


Cada día cuando vuelvo a casa veo a alguien buscando en los contenedores.

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